Año I. Volumen VI. Diciembre 2010. Locus amoenus

Gloria Marigo

Casi sin pensarlo, llegamos al sexto y último puerto del año. Con el coraje y la voluntad de los que navegan contra la corriente, hemos parido un barco que hoy nos contiene a todos, lectores, escritores, y artistas.

La reflexión sobre las utopías nos arrojó al puerto del hedonismo, el punto de rutpura: cuando la búsqueda del lugar inencontrable e imposible se agota, aparece el momento del placer. En este viaje los integrantes de este trayecto de PERIPLO pondrán sus cinco sentidos para descubrir cuáles han sido y son los loci amoeni (lugares de placer) que la humanidad ha buscado, a lo largo de la historia, para refugiarse de aquello que le angustia. Desde el arte, la música, el cine, la literatura o la filosofía, se han buscado diversos caminos para llegar al hedonismo, que se despliegan en esta última entrega prenavideña de PERIPLO.

Todos disponemos de una imagen, idea, olor, recuerdo, lugar o persona que nos arranca una sonrisa y nos traslada por un instante al mismo mundo del deleite que inmortalizó el filósofo griego Epicuro. Esos destellos de felicidad que, aunque efímeros, son tan útiles como el sol a la mañana o la luna por la noche.

“¿Se podría pensar el placer como una sorpresa repetida? ¿Una sorpresa esperada, discretamente esperada para que siga siendo una sorpresa, cuya aparición te llena de la alegría de conseguir algo que querías sin pensar que lo que querías, o por lo menos, sin que ninguna causa evidente lo hiciera previsible?”, se pregunta el escritor Martín Caparrós en su libro de viajes Una Luna. Y claro que se puede.

Los invitamos a recorrer cada página de este viaje con espíritu hedonista. Bienvenidos al barco de las letras que navegan… por puro placer, nomás.

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