Vol. XIV. Mínimos
Ante la proporción numérica, PERIPLO se hinca al suelo a buscar objetos diminutos, descuelga los adornos de sus paredes, y reza por la concreción de sus palabras: lo bueno si breve dos veces bueno, pasa a ser uno de los mantras de esta nueva propuesta.
Muy vinculado a la idea de brevedad, el paradigma de lo mínimo, lo minimalista y lo corto logra imponerse en diferentes niveles de la expresión artística y del pensamiento científico. Lo mínimo como elemento fundamental, mas no lo mínimo como parte disociada del conjunto. ¿Significa lo mínimo la ausencia de algo o su dosis precisa?
Como coleccionistas de miniaturas, nos propusimos desglosar lo mínimo. En esta observación microscópica de la creación nos dimos cuenta de que lo mínimo se desmarca de lo diminuto y contiene la esencia del conjunto, a la manera de los fractales.
Este número, entonces, no busca ser un almanaque de fragmentos sino un muestrario de fragancias; perfumes sutiles en los que podemos rastrear la esencia de la creación. En la búsqueda de los mínimos PERIPLO da un paso más en su ruta de introspección. Así, los invitamos a este extenso recorrido de impaciencias. Creaciones ansiosas de ser acabadas para luego, muy lentamente, ser asimiladas como quien siente el té ser ingerido por su cuerpo.
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Vol. XIII. Números
“La matemática posee no sólo verdad, sino belleza suprema; una belleza fría y austera, como aquella de la escultura, sin apelación a ninguna parte de nuestra naturaleza débil, sin los adornos magnificos de la pintura o la música, pero sublime y pura, y capaz de una perfección severa como sólo las mejores artes pueden presentar. El verdadero espíritu del deleite, de exaltación, el sentido de ser más grande que el hombre, que es el criterio con el cual se mide la más alta excelencia, puede ser encontrado en la matemática tan seguramente como en la poesía”.
–Bertrand Russell, The Study of Mathematics, 1919.
Los límites del cuerpo suscitaron el afán por mirar un poco más de cerca, hasta la unidad de medida que nos coloca en armonía con el mundo. Números, es lo que propone este primer volumen del año III de PERIPLO. Buscamos números que proyecten sinfonías, consonancias, ritmos. Números que descifren verdades, equilibrios, excesos, desajustes, belleza. La literatura y el arte están repletas de ellos que, secretamente, desde lo oculto, componen con sutileza elegantes universos cotidianos.
Pocos como Bertrand Russell logran resumir tan exactamente el objetivo de este nuevo número de PERIPLO. No es nuestra intención crear puentes que unan dos mundos en apariencia tan diversos como los números y las letras, sino descubrir los ya creados a lo largo de historia, transgrediendo las fronteras artificiales y resucitando el más puro espíritu humanista. Elevar la vida a la potencia n, y luego hacer el camino de vuelta, rastrear su logaritmo, su base natural, su escencia. Hacemos nuestra la frase que presidía el frontón de la Academia platónica: “Aquí no entra nadie que no sepa geometría”.
Gödel, Escher, Bach. Borges, Pynchon, Georges Perec. En pintura, danza, música, escultura, cine, los números nos atraviesan, nos componen, nos explican el mundo, nos abstraen. Logaritmos como versos que vivimos. Números, sonidos, poesía.













